Todos agarrando el leño que se cayó

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Neta que ayer sí que les llovió en la milpita a los de la Ciudad Blanca, por la mañana se les vino… abajo un edificio y por la tarde les cayó la lluvia, el viento y un buen de matas, postes y todo lo que se podía.

Cuando todos pensaban en Mérida que no había nada más que se les pudiera caer más que el tilín del don en media maniobra, les empezó a caer el agua que soltó Cha’ac sobre la Ciudad Blanca. Estaba más fuerte que las mentadas que le pegaban a Robben cuando fingió que Rafa le cometió una falta dentro el área de México.

Parecía que alguien, ahí arriba, se le había echado a perder su llave, las gotas caían de a chorros, pero no nada más eso, los vientos estaban más poderosos que cuando a uno le echan un gas de frijoles en la cara.

Al terminar la condenada tromba empezaron las llamadas a la Secretaria de Seguridad Pública, Bomberos, CFE y hasta el Ayuntamiento de Mérida porque, fácil, en cada colonia habían caído, al menos, unos tres o cuatro árboles chicos y grandes.

Como no habían bomberos para todas partes y los del Ayuntamiento de Parques y Jardines ya habían terminado su chamba, pues los polis tenían que entrarle a la macheteada y agarrar los leños y los troncos.

Como en la avenida Constitución con calle 56, donde está el campo de béisbol de la Dolores Otero, donde se cayó una mata choncha.

En la 66 con 99 del Centro, ahí donde está el Panteón Florido igual hubo su caída de palo, ahí los bomberos agarraron sus machetes para darle cran y abrir el paso a los carros porque quedó atravesado.

Pero en la esquina de la 46 con 75 un poste, que según el señor Rusel Méndez Aranda, había reportado desde hace seis meses, se cayó porque ya estaba más viejo y roto que el chon de la abuela.

Y eso por mencionar algunos, porque de plano toda la ciudad estaba mojada y con los palos abajo.