La enfermedad de los vampiros

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Se conoce como porfiria a un grupo de enfermedades que se caracterizan por la acumulación en el organismo de grandes cantidades de porfirinas debido a un trastorno, genético o adquirido en los procesos metabólicos, a partir de los cuáles se sintetiza la hemoglobina de la sangre.

Una alteración en el conjunto de reacciones químicas impide que estas porfirinas lleguen a transformarse en hemoglobina, lo que produce una acumulación de porfirinas en el organismo y anemia. La acción de la luz sobre las porfirinas produce una excitación electrónica en la molécula que, por medio de un proceso de transferencia de electrones, da lugar a la formación de radicales libres a partir de otras moléculas que se encuentran próximas. Estos radicales libres son los causantes de la destrucción de los tejidos.

Existen varios tipos de porfirias con diferentes efectos sobre nuestro organismo: psíquicos, cutáneos, hepáticos, etc. La variedad que aquí se ha descrito corresponde con la porfiria eritropoyética congénita.

Ataque porfírico

Un ataque clásico de porfiria aguda generalmente comienza con dolor abdominal severo, tipo cólico, seguido de vómitos y estreñimiento. Durante un ataque agudo, se pueden presentar cambios de la personalidad, al igual que parestesias periféricas (entumecimiento y hormigueo), debilidad, parálisis, cambios sensoriales y dolor muscular.

Estos ataques agudos pueden ser potencialmente fatales y producen desequilibrios electrolíticos severos, presión sanguínea baja y shock.

La orina puede ser rojiza o marrón después de un ataque. La exposición a la luz solar puede causar enrojecimiento, dolor, sensación de calor, ampollas y edema cutáneo. Estas lesiones sanan lentamente y usualmente dejan cicatrices o cambios pigmentarios y pueden causar desfiguración.

Algunas aplicaciones médicas

Pero no todo tiene porque ser negativo. El efecto de la luz sobre las porfirinas también puede resultar útil.

Hace ya algunos años que se ha estado investigando las diversas posibilidades de utilizar las porfirinas y la acción de la luz para curar enfermedades.

Esto se trataría de inyectar porfirinas en los tejidos enfermos, de forma que al enviar un haz de luz sobre esos tejidos se provocaría su destrucción.

Lo que podría resultar muy útil, por ejemplo, para combatir las células cancerígenas. Pero también se está investigando la posibilidad de utilizarlo en otras enfermedades como la degeneración macular y en otros casos para la miopía patológica.