Ixtab continúa llevándose a los boxitos

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La diosa Ixtab anda imparable en su búsqueda de boxitos. Tan solo ayer se supo de al menos tres que tomaron la puerta falsa: uno en Mérida y otros dos en el interior del Estado.

En Mérida, un hombre de 30 años y casado se dio cran en el hamaquero de su cuarto. El ahora tieso fue identificado como Jorge Rangel M. El fatal desenlace ocurrió luego de que el ija tuvo una discusión con su esposa en su casa en la colonia Mulsay.

El hombre su subió a su cuarto y se ahorcó; su mujer trató de localizarlo en la casa y al no hallarlo subió a la planta alta y lo encontró ya sin vida. De inmediato llamó a su cuñado y así lograron bajarlo pero fue tarde.

La cosa siguió fea, pues en el fraccionamiento Piedra de Agua, en Umán, Antonio E. Galaz M., de 28 años, también se dio cran. Se desconocen las causas que orillaron al sujeto a quitarse la vida.

Lo que sí se supo fue que su esposa Johana Ramayo, de 25 años, fue quien lo halló, también colgado de un hamaquero.

El macabro hallazgo ocurrió cuando la chamacona fue a visitarlo.

Al lugar llegaron paramédicos quienes sólo confirmaron la muerte y dieron parte a la Policía Coordinada que resguardó el lugar en lo que se realizaba el levantamiento del cuerpo.

En Dzidzantún, la cosa se puso aún más fea, pues un conocido pescador decidió terminar con su vida en el interior de su casa en la calle 11 entre 12 y 14, lo anterior, cortándose las venas del brazo izquierdo.

El joven Francisco Solís Caché, de 26 años de edad, decidió tomar la fatal decisión tras ingerir varios tragos y animarse a acabar con su existencia. El hombre se cortó las venas y fue descubierto por su madre Rut Canché.

Ante esto, como pudo, la mujer lo trepó a un mototaxi y lo llevo volando al Palacio Municipal de Dzidzantún.

De ahí, agentes municipales lo llevaron a Mérida, pero falleció llegando a la capital yucateca, debido a la importante pérdida de moronga.

Vecinos dijeron que era un joven al que le gustaba la pesca y que era de tomar pero no para tomar la fatal decisión.

También dijeron que el ija no era de pelearse con nadie.