Lo mandó a quitar hierba al más allá

Arriba, policías municipales se llevan detenido al camionero que mató a Donato Martín Arceo, quien chapeaba, en el barrio de Sisal, en Valladolid. A la derecha, la protesta de los vecinos, junto al cuerpo del chambeador

A punto estuvo de ser linchado por los vecinos, el conductor de un camión de volteo del departamento de Bacheo de la Comuna, quien atropelló y mandó al otro mundo a Donato Martín Arceo, de 85 años de edad, cuando éste se encontraba chapeando en la baqueta de la calle 49 entre 48-B y 50, en el barrio de Sisal, en Valladolid.

Ayer, alrededor de las 3 de la tarde, el infortunado chambeador se encontraba en dichas labores, cuando de repente el camión de volteo que pasaba por el lugar, según los vecinos, se subió a la banqueta, golpeó al abuelito y este cayó al suelo, pasándole encima la pesada unidad.

La muerte del abuelito fue instantánea.

El conductor del camión, según se observó, ya estaba en la carpeta asfáltica y se detuvo al ver lo que había pasado.

Testigos chismearon que el conductor tenía aliento alcohólico y esa condición fue la causa del percance. Molestos, los vecinos comenzaron a golpear al chofer.

Comentaron que Martín Arceo se encargaba de chapear las orillas de las aceras y era muy apreciado por los habitantes de la zona

Agentes de la Policía Municipal intervinieron para rescatar al conductor, cuyo nombre no se proporcionó. Con dificultad lo libraron de la gente que estaba enchilada y lo metieron en una patrulla, ante las protestas de los vecinos.

Hubo alguien que incluso dijo que si lo dejaban “libretas” lo encontrarían y matarían por lo que hizo, pues piensan que el Ayuntamiento no responderá por la muerte del chapeador.

Se averiguó que el fallecido vivía solo, aunque le sobreviven hermanos. Además del chapeo, se dedicaba a urdir hamacas para poder salir adelante. “No se metía con nadie”, dijeron.

Durante el zafarrancho, algunas mujeres sufrieron una crisis de nervios y en todo momento querían tundirse al conductor del camión. Hubo amenazas, insultos, entre otras cosas.

Los agentes municipales, al verse superada en número por los vecinos, no sabían qué hacer, incluso tuvieron que pedir refuerzos, pero luego vino la calma y se fueron tranquilizando los que viven en esa calle.

Hasta las 5:30 de la tarde, aun no llegaban al lugar peritos de la Fiscalía y del Ministerio Público para el levantamiento del cadáver. Los vecinos permanecían en el lugar observando lo que ocurría, pero ya más tranquilos.