EL ZÁNGANO

Fotografia de la Edición Impresa

¡Uay gorda! Todavía estamos en en el inicio de la semana y yo ya estoy fulminada por tanta chamba que hay en mi cantona, que parece chiquero. Lo peor del caso es que mi marido no mueve ni un dedo pa’ ayudarme, pues el muy zángano se la pasa echadote en su hamaca pateando la pared.

Brenda Dzib

¡Uy mija! Eso te pasa por no seguir los consejos de todas tus amigas a las que dejaste de hablar, dizque porque eran bien arpías y sólo querían jorobarte. Ellas bien que te decían que ese ija no te iba a resultar, no sé cómo no te diste cuenta desde que lo veías chupando con sus compadres y sacándose los mocos de esa narizota.