El palacio negro

Lo que hoy pertenece al Archivo General de la Nación en la Ciudad de México, el siglo pasado fungió como cárcel y en ese entonces fue sede de un tremendo dolor y terror que miles de prisioneros sufrieron, incluso algunos siendo inocentes, y todas aquellas energías negativas se han quedado atrapadas dentro del palacio Lecumberri, más bien conocido como el palacio negro, debido a su oscuro pasado y las leyendas de ultratumba que le rodean.

A pesar de que la cárcel fue creada para un máximo de 800 personas, en sus instalaciones fueron encerrados hasta 5,000 reos a la vez, a quienes torturaban y hacían dormir parados y amarrados a la pared, lamentablemente muchos desafortunados perdieron la vida, y sus almas en pena vagan por los pasillos y cuartos del edificio gubernamental, al cual podría entrar cualquiera que lo desee.

Existen rumores de que años más tarde de que cerró la cárcel en 1976, el palacio fue remodelado, y en el encontraron restos de cadáveres humanos, por lo que no sería difícil creer aquello que los testigos cuentan, pues tanto trabajadores como visitantes relatan sentir una atmosfera de nostalgia y un inmenso sufrimiento dentro del edificio, así como presencias que los observan.

Uno de los fantasmas que más se deja ver es el charro negro, y su manifestación va acompañada de lamentos y gritos escalofriantes de espíritus que lo acompañan, dicen que el charro siempre esta vestido muy elegante.

Una de las historias paranormales más conocidas, es la que narra uno de los trabajadores de limpieza, pues dice que en una ocasión se encontró con un hombre con uniforme de prisionero, cuyo rostro tenía un semblante desencajado, este misterioso hombre le dijo: “Otra vez no vino mi Amelia” para luego desaparecer entre el tenebroso pasillo. El empleado investigó en los archivos del palacio, y descubrió que aquel hombre fue un prisionero que le decían: “Don Jacinto” y su esposa se llamaba Amelia.

Los vecinos del palacio cuentan que por las noches la actividad paranormal es muy frecuente, pues pareciera que personas dormitan en el lugar, pues sombras que deambulan se pueden ver a través de las ventanas, y se escuchan ruidos que emanan desde dentro, aseguran que ver el palacio, es como ver un portal del más allá.