La muchacha de la pérgola

En la década de los sesenta, en la ciudad de los Mochis, Sinaloa ocurrió una horrible tragedia cuando unas muchachas se dirigían a un baile que se realizaba una vez al año en “La Pérgola” , explanada en el cerro de La Memoria. Fue un accidente de carro muy fuerte, las muchachas quedaron muy heridas pero lograron sobrevivir, a excepción de una, llamada Silvia, protagonista de la leyenda más aterradora de los Mochis.

Pasaron tres años de aquel funesto episodio, y como era de esperarse, se realizaría nuevamente el baile de la Pérgola, todos los chicos se iban muy arreglados, los solteros para conquistar chicas, y los que no, para impresionar a la novia.

De igual manera las chicas se iban muy coquetas, pero esa fría y oscura noche, hubo una muchacha que destacó entre todas, una hermosa mujer de pelo negro, ojos grandes y un vestido blanco que captó la mirada de los jóvenes, incluso desde antes de llegar al baile, pues para llegar a la pérgola, se debe recorrer un camino andando y luego subir unas empinadas escaleras, fue en el trayecto donde la joven de pronto apareció, sin embargo lo más escalofriante es que salió de un camino desolado, como si viniera desde el cementerio, pues estaba muy cerca del lugar.

Ya estando en el baile, la joven estaba sentada sola, y los jóvenes la invitaban a bailar pero a todos rechazaba, hasta que llegó un joven apuesto vestido de negro a quien si le dio el honor, bailaron y bailaron durante toda la noche, perdiéndose en sus miradas, como si no existiera nada más a su alrededor, sin embargo aquella mágica velada tenía que terminar, y el joven amablemente ofreció llevarla a su casa.

Durante el camino el joven sintió a la muchacha muy helada, por lo que ofreció su sacó para protegerla del frio y ella aceptó, cuando llegaron a la casa de la joven, se despidieron y ella entró aún con el saco del joven.

Pasó la noche, y el joven a primera hora fue a visitar a la chica, pues en tan solo unas horas, el ya se había enamorado de ella, cuando tocó la puerta, una señora abrió, y le preguntó que se le ofrecía, y el joven dijo que quería ver a su hija, pues se habían conocido una noche anterior, la mujer estaba extrañada y le dijo: Mi hija murió hace tres años…

Le enseño una fotografía al joven, y efectivamente era la misma, el estaba destrozado y no lo podía creer, por lo que la señora lo llevó hasta el cementerio donde estaba enterrada su hija. Cuando llegaron a su destino, encontraron el saco del joven sobre la tumba de la muchacha.

Se dice que existieron muchos testigos de haber visto a la muchacha muerta aquel espeluznante día, lamentablemente para el joven le tocó una de las peores partes de esta historia, pues se volvió loco para luego desaparecer, y respecto a la joven, la leyenda cuenta que aún sigue sin descanso, pues cada aniversario luctuoso durante la noche, la joven se levanta entre los muertos y se dirige a la Pérgola, el lugar donde no pudo asistir cuando estaba viva.