Las brujas

Cuando llegué a vivir aquí a México comencé a investigar sobre las leyendas que hay en todo el país. Lo que más abundan son las leyendas de las brujas, el famoso charro negro y la llorona.

Fui al estado de México a visitar el rancho de mis abuelos. La gente de ese lugar y mis propios abuelos afirman que hay brujas en ese lugar y les pedí que me contaran todo. Esto obtuve:

Se dice que por las noches, en los cerros o montes, se ven bolas de fuego saltando de un árbol a otro y así andan hasta que llegan al pueblo. También se dice que se les ve en forma de guajolotes negros que rondan cual vampiros, ya que se dice que los “tlaciques” son brujas vampiro que pueden convertirse en bolas de fuego o en un guajolote y en estas formas es como se alimentan de la sangre humana, en especial, la sangre de los bebes.

Hace aproximadamente unos 6 meses, me dijeron que cerca del pueblo de San Juan, que se encuentra en el Estado de México, un hombre conducía su camión de carga por la carretera. Apenas había caído la noche cuando de pronto se le atravesó algo y lo golpeo con el camión. El señor bajó y vio que era un guajolote de color oscuro, el cual estaba herido por el golpe, entonces el hombre decidió llevárselo, ya que tenia en mente cocinarlo al día siguiente. Tomó al guajolote y lo echó en la parte de atrás del camión.

Al pasar unos minutos comenzó a escuchar ruidos en la parte trasera del vehículo, donde estaba el ave, por lo que bajó de nuevo y fue a ver qué pasaba.

Al abrir la puerta el guajolote había desaparecido y en su lugar se hallaba una mujer muerta. A raíz de esto aquel hombre tuvo muchos problemas, ya que fue inculpado por el supuesto asesinato.

Las historias también cuentan que cuando las brujas saben donde ha nacido un bebé, se hacen guajolotes y les chupan la sangre hasta dejarlos muertos.

Una señora solía pasar las tardes tejiendo en su patio, mientras su bebe dormía en la habitación. Una tarde, mientras ella tejía escucho a su bebe llorar pero ella no le hizo mucho caso. Al pasar un rato una de sus vecinas llegó corriendo y gritando: ¡Eva! ¡Eva! ¡hay un guajolote en tu tejado! En ese momento el bebé comenzó a llorar con más fuerza. La señora entró de prisa a la habitación de su hijo pero este tenía algo en la mejilla, era un hilo blanco que salía del tejado y caía en la carita del bebe. La mujer sin dudarlo, tomó unas tijeras y cortó el hilo. En ese momento, del hilo comenzó a brotar sangre, la cual cayó en la cara del bebe, al tiempo que se escucharon unos aleteos demasiado fuertes. Era el guajolote que se alejaba del lugar y ese hilo sin duda alguna era la lengua de la bruja con la cual extraía la sangre del bebé.

En ese mismo pueblo hay otra leyenda, es la leyenda de “la mocha” la cual cuenta acerca de una mujer que precisamente extraía la sangre de los bebes que nacían en ese sitio. La gente la descubrió porque en varias ocasiones perseguían a un guajolote y este siempre entraba por la chimenea de su casa.

Los vecinos terminaron reuniéndose y fueron a la casa de la bruja, pero esta no estaba, así que comenzaron a buscar en la casa y debajo de la cama encontrando varias vasijas de oro llenas de sangre. El grupo salió en busca de la bruja y la encontraron, le cortaron la cabeza, la cual cayó en la barranca, por lo que tuvieron que bajar por ella y dicen que cuando la tomaron, esta abrió los ojos y los maldijo.

Sentaron el cuerpo en lo alto de la barranca y le amarraron la cabeza con su rebozo. Al pasar un rato, la hija de aquella bruja la encontró y al tocar su cabeza cayó y rodó. Dicen que cuando velaron a la bruja el ataúd estaba cerrado y cuando comenzaron a rezar se escuchaban ruidos dentro, abrieron la caja y vieron que la cabeza de la bruja rodaba de un lado a otro mientras ponía los ojos en blanco y sacaba la lengua lo mas que podía y desde ese día en la barranca por las noches dicen que se aparece la mocha.

yo cuando pase en esa barranca solo vi una cruz de piedra que tiene su nombre. El lugar es medio tenebroso por las noches ya que no hay luz y la barranca va de bajada y subida…