Las siete iglesias

En un pueblo llamado Ribera del Fresno ocurrió una trágica historia a tan sólo unos kilómetros, en un terreno amurallado cercano al de San Isidro. Este recinto era conocido como Peña Resbala y era famoso por la gran finca abandonada que hay en él, llamado Las Siete Iglesias.

Se dice que una joven de 16 años que vivía antiguamente en esa casa tocaba el arpa todas las tardes.

Un día su hermano le quitó el arpa y lo escondió. La muchacha, desesperada, fue a contárselo a su madre, pero cuando llegó a la habitación de ésta, se quedó boquiabierta; sus padres se encontraban muertos encima de la cama, la cual estaba manchada violentamente por sangre.

La joven se acercó llorando y vio que el rostro de ambos expresaba terror y dolor. Corrió a decírselo a su hermano de 15 años y lo encontró muerto también en su habitación.

La muchacha no pudo soportar aquel dolor y se tiró al pozo que había al lado de la casa, quedando maldita toda la finca y lo que había en ella, incluido, su preciosa arpa de madera y alambre.

Años más tarde, un grupo de amigos que celebraban la fiesta de San Isidro se acercaron a Peña Resbala. Entraron a la casa y uno de ellos encontró el arpa de la niña.

No se supo más de ellos, hasta que sus padres llamaron a la Policía y empezaron a buscar. Fueron encontrados muertos al interior de la finca, con señales de estrangulación y al lado el arpa con todas sus cuerdas rotas.