Los árboles que hablan

Cuenta la leyenda que existen árboles que platican entre ellos y que aquel que logre escucharlo solo le quedará un año de vida. Algunos no creen mucho en la historia, pero si bien sabemos los ancestros mayas siempre estuvieron muy de la mano con la naturaleza y sobre todo con todo lo que les rodeaba. No sería sorprenderte que los árboles pudieran hablar.

Existen varias versiones en todo el Estado, la mayoría muy contadas, pues la persona que se quede con la dicha de escucharlo tendrá la maldición que tener que morir en menos de un año. Según los amigos o familiares, señalan que no se puede escuchar a los árboles muy a menudo ya que existe mucho ruido de la tecnología y autos. Pero en las vacaciones se puede escuchar aprovechar para escucharlo hablar. Si eres muy valiente sólo tienes que ir a acampar, pero… ¿realmente podrías soportar el hecho de escucharlos?.

Juan Tzap, en ese entonces de 23 años, se fue hace menos de medio siglo con su papá Don Tenorio, de 54 años, al monte para cortar leña. Lo que cuenta el joven es que después de haber hecho en el sitio un par de horas, su padre llegó con una cortada en la cara, muy asustado el señor empezó a decir que había escuchado a dos árboles hablar. El hijo no daba crédito a lo que el padre le decía, trató de calmarlo, pero no lo logró, su padre habría muerta de un infarto. Un año más tarde, el hijo continúo el legado de ir por leña para vivir, según contó antes de morir, justo en el mismo lugar donde su padre se había internado, escuchó unos ruidos muy extraños, al principio pensó que era unos animales, pero después escuchó claramente que era la voz rasposa de alguien, intentó averiguar de dónde provenía pero no lo logró. En su intento de saber qué pasaba y si alguien estaba con él, sujeto firmemente su arma que siempre llevaba con él, y se subió a un árbol para apreciar quién se acercaba… grave error. El ruido se hizo más claro. El árbol -hablaba-

Según relató el pobre, el árbol le dijo que faltaba poco para que la vida del hombre sobre la tierra desapareciera y que la naturaleza reclamaría lo que le pertenece, pues la naturaleza es sólo una y prueba de ello, es que todo lo que construyan no durará tanto como lo han sido los árboles y si quieren continuar viviendo tendrían que cambiar, pero eso sería imposible.

Como marca la historia, el hombre murió un año después, no sin antes contar esta historia.

¿Y tú, estás dispuestos a escuchar a los árboles?, entonces ve al campo y para bien la oreja, te puedes llevar una sorpresa.