El hada de los dientes

Cuentan que hace 150 años, en un pueblo llamado Darkness Falls, ubicado en Nueva Inglaterra, Matilda Dixon era una mujer premiada por los niños del pueblo, siempre que a un niño se le caía un diente se lo entregaba a ella a cambio de una moneda de oro, y así fue como Matilda llegó a ser conocida como el hada de los dientes, pero el destino no fue amable con Matilda.

Una noche se declaró un incendio en su casa de la punta del faro. Su hermosa cara quedó horriblemente desfigurada, la piel abrasada de Matilda era tan sensible a la luz que sólo podía salir de noche, y siempre llevaba una máscara de porcelana para que nadie pudiera verle nunca el rostro.

Un día dos niños no volvieron a casa. La gente del pueblo culpó a Matilda, la lincharon y al quitarle la máscara expusieron a la luz sus terribles facciones. Con su último respiro Matilda echó una maldición al pueblo de Darkness Falls.

A la mañana siguiente los niños perdidos aparecieron sanos y salvos y el pueblo enterró su secreto junto al cuerpo de Matilda. Desde entonces hay quienes creen que Matilda visita a los niños de Darkness Falls por la noche cuando pierden su último diente de leche. Vengándose de cualquiera que se atreva a mirarle la cara y cumpliendo su maldición, “así como antes sembraba amabilidad sembraré ahora venganza para toda la eternidad”.