UN SIGLO DE AMOR

#MÉRIDA Con una bella sonrisa en el rostro y rodeada de su gran familia, Marcelina Dorantes de Ávila festejó el haber llegado a un siglo de vida.

Nacida el  23 de noviembre de 1918 en la capital yucateca, la señora Marcelina, con una visible alegría, nos contó de su familia, la cual considera, es una pieza importante para haber llegado a esta edad.

“Somos una familia muy unida y eso nos hace vivir más tiempo por el cariño y el cuidado” mencionó.

La centenaria, se casó a los 17 años con el señor Felipe con quien tuvo 8 varones y  una princesita, como ella tiernamente le llama:  Luis Felipe, Víctor Manuel, José Antonio, Sergio Iván, Jorge Armando,  Juan Ramón, Julio Cesar, Carlos Humberto y María Soledad, quienes le regalaron 37 nietos , 38 Bisnietos Y 5 tataranietos

“Me siento bien  feliz teniendo una familia tan grande y tan cariñosa que siempre han estado junto a mí en cualquier momento, como se dice, en las buenas y en las malas. Soy muy feliz por tener una familia tan bonita”

Una anécdota importante de su vida, fue su experiencia en el vapor “Emancipación” en 1944, en el que viajaba con sus 3 hijos, uno de ellos de brazos todavía. Recuerda que un Temporal sorprendió a la embarcación y ella solo pudo ponerse en las manos de Dios.

“En ese tiempo, si una gallina ponía un huevo en viernes santo  se recolectaba, pues su interior no se pudría” así que recordó que su mamá le obsequió uno  en caso de un Temporal y le dijo que lo tirará al mar diciendo: “señor, recoge tus aguas y apacigua tus vientos”  mensaje que le dio a un camarero para que echara al agua “Yo decía, sí  este es mi destino, que yo acabe en el fondo del mar, pues ahí voy”

Una pasión que la acompaña desde muy joven, es el canto y la recitación.  Perteneció al Coro de Santiago Apóstol, barrio en donde vivió su niñez,  y tuvo la dicha de cantarle al Papa Juan Pablo II en su primera visita a Yucatán, junto al coro de la catedral.

Sus hijos, expresan que ella es su faro y que cada vez que llegan a verla, siempre los recibe con una sonrisa y si hay días que se siente mal, con verlos “agarra oxigeno”.

“Es un roble, un ejemplo a seguir, tiene raíces profundas, aun con ventanales  como la muerte de sus hijos,  su esposo, sigue llena de vida, con hojas, flores y en ella encuentras una sombra, una tranquilidad cuando estas junto a ella” Es como la describe uno de sus hijos.

“Siempre la ves sonriendo, contenta, es muy positiva, tiene la virtud de mantener a su familia unida, tiene una habilidad de perdón muy grande”  Comenta una de sus nietas.

Para festejar  los 100 años de la señora Marcelina, sus hijos le organizaron una fiesta temática, como lo han hecho en los últimos año, en esta ocasión fue de los años 20.