Tuvo un milagro de oro

Fotografia de la Edición Impresa

Alessandra Flores Ávila, campeona en martillo del Invernal de Atletismo, a menos de un año de un grave accidente.

La jornada del 18 de abril de 2018 se vio empañada por un lamentable accidente en la zona de lanzamientos del Estadio “Salvador Alvarado”. Se temió, entonces, no solo por el futuro deportivo de una destacada atleta, sino incluso por su vida.

Pero en la misma zona en que Alessandra Flores Ávila cayó gravemente herida, ayer culminó una increíble, milagrosa recuperación. En lo deportivo, la medalla de oro que obtuvo el sábado en lanzamiento de martillo, le habrá sabido a agua en el desierto de la dura vida que ha llevado.

Fue otra vez la noticia de la jornada. Como aquella casi trágica mañana de abril, pero en forma positiva.

Alessandra, medallista en Olimpíada Nacional en 2017, logró un importante triunfo en la categoría Sub-18, dejando el martillo en 53.75 metros para colgarse la medalla de oro. Su compañera en el equipo “Titanes de Mérida”, Sara León, fue segunda, con 48.58 metros, y Adriana Pech, de Cedar-Campeche, fue tercera, con un impulso de 44.49 metros.

“Este es un logro increíble. Una muestra de tenacidad, de esfuerzos combinados en vida y deporte, un gran trabajo médico también”, destacó en un mensaje enviado al Diario el director del IDEY, Carlos Sáenz Castillo, quien resaltó “todos los compromisos morales que la joven Alessandra se puso, en compañía de su humilde familia y en quienes le brindaron su respaldo siempre”.

De la misma forma se expresó la maestra Míriam Canul Cob, presidenta de la Asociación Yucateca de Atletismo. “Hace meses todos nos impresionamos por la noticia del accidente. Ni un año pasó, y con mucha voluntad, ya está compitiendo otra vez en alto rendimiento. Y ganar en el Invernal representa mucho porque es una de las competencias más importantes de la región”.

Alessandra subió feliz al podio para recibir su medalla de oro. En la mirada había mucho más satisfacciones emocionales que tal vez no podía expresar.

Milagro de la vida y del deporte, sin duda.