La oscura verdad detrás de El Conjuro: historias reales que helaron la sangre

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La oscura verdad detrás de El Conjuro: historias reales que helaron la sangre

¿Sabían que las películas de El Conjuro se basan en investigaciones paranormales de la vida real? Los Warren documentaron fenómenos que pusieron los pelos de punta a familias enteras

Uay, sobrinos, seguro más de uno se ha echado las pelis de El Conjuro con la luz apagada y el corazón en la mano. Pero lo que muchos no saben es que esas historias no salieron nomás de la imaginación de Hollywood.

Pues, de hecho, la mayoría están basadas en casos de la vida real investigados por los famosos Ed y Lorraine Warren, una pareja de cazafantasmas gringos que se la pasaban viajando pa’ donde les contaban cosas raras.

La gente los buscaba porque en sus casas pasaban cosas que ni en los sueños más feos: voces, objetos que volaban y hasta demonios. Y aunque hay debate si era cierto o no, lo que sí lograron fue crear un montón de historias que siguen poniendo los pelos de punta.

La maldición de los Perron

Allá por 1971, la familia Perron se mudó a una casona en Rhode Island. La señora Carolyn juraba que veía a una anciana con la cabeza chueca a los pies de su cama, y que hasta le susurraba: “Sal de aquí o te saco con muerte y pesadumbre”.

Los Warren llegaron a investigar y dijeron que todo estaba ligado a Bathsheba, una bruja local. Esa historia fue la base de la primera peli de El Conjuro.

Annabelle: la muñeca que nadie quiere en casa

Seguro ubican a Annabelle, la muñeca que ya tiene sus propias pelis. Pero en la vida real no era de porcelana bonita, sino una muñeca de trapo Raggedy Ann. Según los Warren, esta muñeca causaba accidentes, ataques raros y hasta un choque mortal de un padrecito. Tan peligrosa que terminaron encerrándola en su museo bajo llave.

El horror de Amityville y el caso Enfield

Otro caso famoso fue el de Amityville, donde un chavo mató a su familia y luego los nuevos dueños de la casa huyeron por las cosas paranormales. Los Warren juraron que fue de los episodios más feos de su carrera.

Y en Inglaterra, la familia Hodgson decía que los muebles se movían solos. La policía hasta confirmó que una silla se deslizó sin explicación. Pero también se descubrió que uno de los chamacos fingía cosas. Aun así, esa historia también se coló en El Conjuro 2.

Frenchy y La Monja

Maurice “Frenchy” Theriault fue otro caso raro: decían que hablaba latín sin haberlo estudiado y tenía heridas que aparecían solas. Los Warren lo exorcizaron, pero según ellos nunca se libró del demonio. De ahí salió parte de la historia de La Monja.

El diablo me obligó a hacerlo

En los 80, Arne Cheyenne Johnson cometió un homicidio y en el juicio dijo que estaba poseído. Los Warren defendieron su versión, pero el juez no se la compró. Igual, Hollywood no dejó pasar tremenda historia y sacó El Conjuro 3.

La familia Smurl y los “Últimos ritos”

La nueva entrega, El Conjuro: Últimos ritos, está inspirada en la familia Smurl. Ellos vivían en Pennsylvania y juraban escuchar voces, oler cosas horribles y hasta sufrir agresiones físicas. Los Warren dijeron que había cuatro entidades, entre ellas un demonio.

Intentaron varios exorcismos, pero nada funcionaba del todo. Al final, un pastor local rezó intensamente y los fenómenos bajaron de intensidad. Años después, la familia vendió la casa y el nuevo dueño dijo que nunca vio nada raro. Pero los Smurl aseguraban que las sombras y golpes nunca se fueron del todo.

Mare sobrinos, al final uno no sabe si creer o no. Lo cierto es que todas estas historias se convirtieron en películas que nos han hecho brincar del asiento más de una vez. Y aunque algunos digan que los Warren exageraban, lo que no se puede negar es que supieron mezclar misterio, tragedia y terror para dejar un legado que sigue vivo hasta hoy.

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