Con las tripas de fuera terminó un vendedor de bolis en una corrida de toros de Maxcanú, no alcanzó a salir del ruedo y lo alcanzó la muerte en forma de toro. Lo que los ijas de ¡Al chile! averiguaron en el mero lugar del chisme, fue que en medio de ruedo estaba el vendedor de los bolis de la famosa empresa de pingüinos, el lunes en la noche.

Luego todos los demás vendedores salieron del ruedo porque ya iban a meter a un toro, pero el ija, al parecer, estaba distraído vendiendo sus bolis.

Cuando abrieron la reja para que se meta el ganado, el ija seguía adentro vendiendo su producto, por eso el toro le echó el ojo y se fue contra él.

Lo arrastró bien feo; cuatro veces fue tumbado por el animal que no estaba buscando quién se la hizo sino quién se la pague, pero nada más encontró al don.

Un torero trató de salvarlo distrayendo al animal con su capote, pero al animal le valió un sorbete y no dejó al don hasta que le dejó las tripas de fuera, le rompió las costillas y le perforó un pulmón.

Ya que el toro lo dejó, los demás toreros y vaqueros entraron corriendo al ruedo para ayudar al don, uno de ellos agarró sus tripas, las colocaron encima de una gorra y lo sacaron del ruedo para pedir ayuda a la policía municipal de Maxcanú.

Los tiras llegaron, lo mismo que los paramédicos de la SSP, pero dijeron que no se iba a poder salvar la vida del don porque ya andaba hablando con los ángeles en el cielo.

No les quedó de otra que acordonar la zona y esperar a que lleguen los de la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes llegaron después de un ratito, tomaron datos y toda la onda y más tarde levantaron el cuerpo para llevarlo a hacer la autopsia.

Nadie identificó al don, pero algunos chismosos decían que era de Dzidzibachí, municipio de Halachó, y tenía alrededor de 40 a 45 años de edad.