Una doña intentando no mojarse
Una doña intentando no mojarse

Un buen de calles quedaron como si estuviéramos en “Fondo de bikini” de Bob Espoja, pues la lluvia de ayer cayó bien sabrosa e inundó todo lo que se le ocurrió.

Las calles de la ciudad estaban más inundadas que el bacín cuando el machín se echa su chicharra con mucho chile y tapa el baño, y así, por todas partes, se estaban viendo un buen de “cacadrilos” flotando por todas partes.

La gente, cuando empezó a caer el agua, a eso de las 4 de la tarde, empezó a correr para guardarse, pero luego tenían que luchar para que no se mojen los pies en los charcotes, nada más faltaban las chalupas y los gondoleros que canten.

La lluvia fue por una vaguada que llegó justo encima de la ciudad blanca, puso todo el cielo negro como el chistín del sancho y enseguida se dejó venir para mojar a todos los yucas. Además habían fuertes vientos.