Ahora sí que la muerte jaló para el hoyo a un don de 40 años, vecino de la colonia Juan B. Sosa, en el norte de Mérida. El don cayó a un pozo y solamente salió cargado por los bomberos, pero ya estaba muerto.

María Isolina Torres chismeó a la Policía que en la mañana de ayer se levantó de su hamaca, y se dio cuenta de que su chaval no estaba en la suya, pero pensó que se había ido a la chamba, como era su costumbre de todos los días.

Enseguida se fue al pozo que está en su casa, ubicada en la calle 22 entre 9 y 11 de la colonia antes mencionada. Echó la cubeta al hueco y se dio cuenta que nomás no llegaba al agua, por lo que decidió acechar a ver qué onda.

Ahí fue donde se llevó el susto de su vida, pues lo primero que vio fue un cuerpo, ya luego reconoció que era su hijo y enseguida se fue corriendo a llamar a la policía, pues no sabía qué le había pasado a su hijo.

Los agentes llegaron y al darse cuenta que no se podía hacer mucho por el don, solicitaron, enseguida, una unidad de bomberos para rescate y a la Fiscalía General del Estado, quienes llegaron al lugar con todo y el grupo Roca.

Ahí comenzaron las investigaciones, pues querían descartar que al ija lo hayan tirado a propósito en el pozo. Ahí se enteraron que el don se llamaba Francisco Javier Sarabia Torres y que chambeaba en el mercado de Chuburná como cargador, donde lo conocían como “Pancho”.

Su madre dijo “Pancho” sí el entraba al chupe, y que de hecho lo vio por última vez el martes en la noche, como a las 8, cuando precisamente se estaba echando sus buenos tragos.

Los tiras piensan que el ija se fue a sentar en el brocal del pozo y le ganó el sueño por el chupe, fue cuando terminó adentro del hueco.