A pesar de que el baño de 23 millones de dólares se amoló a medio viaje, los cuatro valientes regresaron sanos y salvos a la Tierra
Después de andar de “rol” por el espacio y romper el récord del viaje más largo en la historia, los cuatro astronautas de la misión Artemis II ya están de nuevo en este mundo. La cápsula Orión venía echa la mocha, a más de 30 mil kilómetros por hora, atravesando el silencio del espacio hasta que se topó con la atmósfera terrestre. Ahí fue cuando empezó lo mero bueno, porque tuvieron que aguantar el fuego del reingreso antes de caer con suavidad en las aguas del Océano Pacífico.
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Fueron 10 días de andar orbitando la Luna, viendo cosas que nosotros ni en sueños, como el famoso lado oscuro del satélite que nos compartieron en fotos bien chulas.
Pero no todo fue “miel sobre hojuelas” en las alturas, pues resulta que un aparato de 23 millones de dólares les salió bien feo: ¡el baño se echó a perder! Imagínense ese suplicio, andar allá arriba sin poder hacer las necesidades como Dios manda; por suerte, eso no puso en riesgo la misión, pero de que pasaron sus apuros, los pasaron.
Este viernes, a eso de las 6:07 de la mañana, la cápsula por fin tocó el agua cerca de la costa de San Diego, California. Bajaron con la ayuda de unos paracaídas gigantes tras una caída libre de 14 minutos que les debió dejar el estómago en la garganta.
La NASA ya dio el reporte oficial y dice que los cuatro viajeros están al cien, enteritos y solo esperando a que la Marina de Estados Unidos pase por ellos para llevarlos a tierra firme.
¡Qué bueno que ya están de regreso estos astronautas tras hacer historia después de más de medio siglo de que nadie se asomara por la Luna!


