Este es la extraña leyenda de la “Niña Vampiro”, la niña que causó temor en Puerto Progreso a finales de los 70’s

PROGRESO.- Esta es la extraña leyenda de la “Niña Vampiro”, la niña que atemorizó Puerto Progreso a finales de los 70´s.

Entre los pasillos del tianguis popular, ubicado en el parque de la calle 112 por 35 y 37, los abuelitos progreseños cuentan la aterrorizante historia de la “Niña Vampiro”.

De acuerdo a las antiguas lenguas, la historia tuvo sus orígenes en la colonia Mulchechén, de la ciudad de Mérida, cuando unos vecinos aseguraron que vieron a una extraña niña. De tez pálida y cabello negro como la noche, la menor vestía un vestido blanco, el cual estaba manchado de sangre, la cual le chorreaba de su boca.

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Allá por 1978, cuando Misael Bentanta sólo tenía 15 años,  había ido a un mercadito improvisado a ver la ropa de paca. Ahí vio, por primera vez,  a la “Niña Vampiro”.

Recuerdo que salimos de la casa y vimos a la menor descalza. Cuando volteó su mirada, notamos sangre en su cara. Corrimos lo más que pudimos adentro de la casa, eran como las 22:00 horas”.

Sin embargo, este no ha sido el único testimonio del extraño encuentro con la “Niña Vampiro”.

De acuerdo a Consuelo Ceballos, que en ese entonces tenía tan sólo 4 años, recuerda que sentía mucho miedo, pues los rumores sobre la “Niña Vampiro” comenzaron a rondar por las calles.

“No queríamos salir de noche, nos decían que se aparecía la niña en donde ahora está el templo “Emmanuel”, calle 110 por 35”

Fueron 15 días y 15 noches de terror

De acuerdo a la leyenda urbana, fueron 15 días en los que los progreseños vivieron con temor por la “Niña Vampiro”. Fue tanto el miedo que, las escuelas primarias vespertinas Vicente Guerrero y Álvaro Obregón permitieron que los pequeños salieran antes del anochecer.

Fue hasta que el exalcalde Alfredo Enríquez Ordóñez ordenó una misión de búsqueda para dar con el paradero de la niña.

Cerca del cementerio los progreseños encontraron a la niña. Al interrogarla, se averiguó que la niña estaba dentro del espectro autista y padecía de gingivitis, enfermedad que provoca un sangrado constante en las encías.

Pese a la creencia popular, en realidad la niña resultó ser inofensiva.

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