Los catorrazos llegaron al puerto

Así de buena se puso la noche de lucha en el puerto de Progreso

La emoción se desbordó la noche del sábado en el auditorio Morelos, en Progreso, durante la velada de lucha que se llevó al cabo en este puerto.

La euforia de la gente emocionada y los niños entusiasmados envueltos en las máscaras de los luchadores más famosos que ha dado la lucha libre mexicana puso el ambiente en un tono festivo, mientras esperaban con ansias la salida de los luchadores.

Gente en las gradas platicando y muchos ellos contando sus anécdotas de hace más de 25 años, cuando en ese mismo lugar se presentaba nada más y nada menos que el Hijo del Santo.

Muchos no podían creer que después de tanto tiempo, anteanoche, volvían a tensarse las cuerdas del cuadrilátero.

El show dio inicio a las 7:30 con la presentación de un duelo cómico entre el Angelito Chel y el Payaso Motorcito. La gente, que abarrotó cerca del 75 por ciento de la capacidad del lugar, se divertía en un ambiente familiar.

Así término la primera parte del programa y ahora sí, comenzó lo que todos estaban esperando, las luchas. Entre técnicos y rudos, fueron 3 luchas las que se disputaron, con un total de 18 luchadores que se dieron con todo y de esta manera emocionaron a los presentes.

La pelea estelar fue protagonizada por los rudos Halcón de Acero, de Sinaloa; Panther Boy Jr. y Cyborg HK se enfrentaron con mucha rudeza a los técnicos Tormenta Negra JR, Tormenta Negra y Anubis.

Al final del combate, fueron los rudos lo que se impusieron, haciendo gala de todas sus artimañas.

Con ganas de más

La emoción y el ambiente estuvieron tan buenos que hasta los gladiadores se quedaron con ganas de más, incluso pidieron a la promotora AALL regresar a este puerto con una lucha de apuesta de máscara contra cabellera, que de concretarse sería protagonizada por Panther Boy Jr. y Tormenta negra.

Al escuchar la propuesta, los progreseños estallaron en vítores y quedaron con la esperanza de que se pudiera concretar una fecha, para la que sería una gran batalla y una buena manera de terminar una rivalidad. Así, emocionante y con mucho sabor, fue el regreso del pancracio al puerto de Progreso.