Manuel Delgado Villegas, mejor conocido como El Arropiero, fue uno de los asesinos más temidos de España: confesó haber matado a 48 personas, muchas veces sin razón
Sobrinos, si ustedes creen que han oído de criminales locos, prepárense pa’ conocer a Manuel Delgado Villegas, mejor conocido como “El Arropiero”, uno de los asesinos en serie más temidos de España.
Este compa no solo era violento, sino que se echaba a la gente sin motivo aparente y sin el menor remordimiento. Y sí, sus crímenes quedaron grabados en la historia por lo fríos y despiadados que fueron.
Este sujeto nació en 1943 en Sevilla, y desde chamaco la vida le fue ruda. Su papá era arriero y vendía “arrope” (una especie de dulce típico allá), de ahí le quedó el apodo. Pero maré, la cosa es que desde muy joven, Manuel ya andaba mal.
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Lo metieron a la Legión Española, pero no aguantó mucho, porque estaba bien descontrolado de la cabeza. Hasta se dice que sufría de esquizofrenia, pero eso nunca se trató como debía.
Entre los años 1964 y 1971, El Arropiero confesó haber matado a 48 personas, aunque oficialmente solo se le pudieron comprobar 7 asesinatos. ¡Imagínense, sobrinos! Este cuate mataba hombres, mujeres, ancianos, y hasta a su propia novia.

Lo hacía con lo que tuviera a la mano: sogas, piedras, cuchillos… lo que fuera. Y pa’ colmo, en algunos casos abusaba de sus víctimas después de quitarles la vida. Una cosa espeluznante.
Uno de los casos más sonados fue el de su novia, Antonia Rodríguez, a quien asesinó en la playa de Mataró, en Barcelona. Dicen que discutieron y, sin pensarlo, le rompió el cuello. Tranquilamente se fue del lugar como si nada hubiera pasado. Fue justamente por ese crimen que la policía lo capturó en 1971.
“El Arropiero”, el asesino más brutal de España
Ya detenido, el compa no solo confesó ese asesinato, sino que empezó a contar todos los otros que había hecho, como si estuviera contando historias de borrachera. Iban de ciudad en ciudad con él, y en cada parada salía con otro crimen distinto. Los polis no daban crédito.
Al final, como en España no había pena de muerte ni cadena perpetua, lo internaron en un psiquiátrico. Ahí vivió encerrado casi 25 años, hasta que en 1998 murió de una enfermedad pulmonar.
Uay, sobrinos, la historia del Arropiero da escalofríos. Un loco de verdad que anduvo suelto por años haciendo barbaridades, sin que nadie lo detuviera. No cabe duda que hay gente que de plano está dañada del coco.

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