El señor Flaviano era un conductor de plataforma que solo buscaba ganarse la vida; los responsables son chavitos que podrían pasar muy poco tiempo encerrados
¡Qué tremenda y espantosa noticia nos llega desde Mexicali, mis sobrinos! Un pobre don de 50 años, de nombre Flaviano López, que era militar retirado y se ganaba la vida honradamente manejando su DiDi, terminó su viaje de la peor manera posible.
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La noche del pasado 9 de julio, tres chamacos de apenas 13, 15 y 16 años le pidieron un viaje y, a mitad del camino, sin tocarse el corazón, le metieron un plomazo en la cabeza para robarle su nave.
Lo más indignante de este caso que nos deja con la boca abierta y el tuch temblando, es que estos mocosos desnudaron el cuerpo del don, lo tiraron en un terreno baldío, le prendieron fuego y, para colmo de males, se grabaron con el celular burlándose y haciendo chistes macabros junto al cadáver. ¡Uay, qué tremenda desfachatez de veras!
La Fiscal del Estado de Baja California, María Elena Andrade, platicó que la policía agarró a los tres chamacos el lunes 13 de julio porque andaban bien quitados de la pena dando la vuelta en el carro robado, el cual todavía tenía manchas de sangre en los asientos.
Dos de los detenidos son hermanos: una muchachita de 16 años llamada Sheyla y su carnal Dylan de 15, quienes andaban acompañados de un amiguito de apenas 13 años. Para acabarla de amolar, resulta que estos adolescentes tienen la ciudadanía estadounidense, por lo que las autoridades de allá también están metiendo las manos para investigar qué onda con ellos.

Pero espérense, porque la historia familiar de estos muchachos está de no creerse. Resulta que la mamá de Sheyla y Dylan, una mujer llamada Selina, ya estaba encerrada en la cárcel desde abril de este año por secuestro y homicidio. Ahora sí que de tal palo, tal astilla, pero de la peor forma posible.
Los parientes de don Flaviano están destrozados y con justa razón exigen justicia, pues por las leyes actuales de nuestro país, al ser menores de edad, estos muchachos podrían salir libres muy rápido.
El más chico podría alcanzar apenas tres años de encierro, mientras que el de quince solo pasaría cinco años tras las rejas. Un castigo que a toda la banda le parece una burla para semejante atrocidad.


