Uay, sobrinos… ahora la alerta es por la llamada “fiebre del conejo”: Ya confirmaron casos de tularemia y aquí les contamos cómo se contagia y qué síntomas provoca
Uay, sobrinos, si pensaban que ya habíamos escuchado de todas las enfermedades raras, llega otra para apuntar en la lista: la tularemia, mejor conocida como la “fiebre del conejo”. En días recientes, autoridades sanitarias confirmaron nuevos casos y encendieron las alertas para que la población tome precauciones.
Aunque su nombre hace pensar que únicamente afecta a quienes tienen contacto con conejos, la realidad es que esta infección bacteriana puede transmitirse de varias formas y, si no se atiende a tiempo, puede provocar complicaciones graves.
No solo los conejos la transmiten
La tularemia es causada por la bacteria Francisella tularensis, la cual suele encontrarse en conejos, liebres, roedores y otros animales silvestres. Sin embargo, también puede llegar a las personas mediante picaduras de garrapatas o moscas, el contacto con animales infectados, agua o alimentos contaminados e incluso al inhalar partículas contaminadas durante actividades al aire libre.
Especialistas señalan que la mayoría de los casos suele registrarse entre los meses cálidos, cuando aumenta la actividad de garrapatas y otros insectos.
Te podría interesar: Novio termina acusado de aprovecharse de una invitada durante su propia boda
Síntomas que no debes ignorar
Los síntomas dependen de la forma en que ocurrió el contagio, pero entre los más frecuentes están fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, inflamación de ganglios, cansancio intenso, vómito, dolor abdominal y lesiones en la piel cuando el contagio fue por picadura.
La buena noticia es que la enfermedad tiene tratamiento con antibióticos, aunque los médicos advierten que acudir rápido al hospital puede hacer una gran diferencia.
Así puedes protegerte
Para reducir el riesgo, las autoridades recomiendan usar repelente contra insectos, ropa de manga larga al caminar en zonas con vegetación, revisar el cuerpo después de actividades al aire libre, evitar manipular animales silvestres sin protección y no consumir agua de procedencia dudosa.
Así que ya saben, sobrinos: no es para entrar en pánico, pero sí para andar abusados. Más vale prevenir que andar después preguntando por qué le dicen “fiebre del conejo”.
Sigue el canal de Al Chile en WhatsApp


