Sujeto obsesionado con asesinos seriales es llevado a juicio por presuntamente matar a dos víctimas

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Un don se inspiró en su serie favorita para despachar y filetear a dos de sus cuates del albergue; luego les vació las tarjetas

Vaya de horrible chisme que está sacudiendo a todo el Reino Unido, mis estimados, pues resulta que a un don se le pasó la mano con su fanatismo por la tele y terminó armando su propia película de terror en la vida real.

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El protagonista de esta macabra historia es un vato de 40 años llamado James Desborough, a quien se le acusa de haber mandado con San Pedro y luego fileteado bien bonito a dos de sus propios compañeros de cuarto. Los occisos fueron identificados como Claudio Aquilino, de 57 años, y Daniel Coleman, de 43, quienes lamentablemente compartían techo con su verdugo en un refugio para gente sin hogar y con broncas de vicios allá en Newquay.

La cosa se puso bien color de hormiga cuando los policías estatales metieron sus narices en los terrenos cercanos a la cabaña del acusado, en un monte conocido como Paramoor Woods.

¡Casi se van de espaldas! Encontraron más de mil 900 cachitos de huesos chamuscados que resultaron ser del pobre de Claudio, y para rematar el susto, en una fosa no muy honda hallaron las piernas, los pies y el torso del buen Daniel. Todo un verdadero picadillo humano que dejó a los vecinos con el puro ojo cuadrado.

Durante el juicio que le están armando en el Tribunal de Winchester, un chismoso que también vivía en el albergue soltó toda la sopa. Contó que James era súper fan de la famosa serie de televisión Dexter, que trata de un forense que descuartiza gente.

El vato andaba presumiendo de frente que lo que más le encantaba del programa eran las escenitas donde cortaban los cuerpos en pedacitos. El fiscal del caso no se quedó callado y dijo que ver la tele no tiene nada de malo, pero que ya cumplir las fantasías con los cuates es otra cosa muy diferente y de gente que no está bien de la cabeza.

Para colmo de males, las autoridades dicen que el acusado no sólo tenía ese súcio vicio por la sangre, sino que también era un vil ratero. Después de que desaparecieron sus víctimas a mediados de 2025, el don les bajó sus tarjetas bancarias y sus chips de celular para gastarse los centavos ajenos como si fueran suyos.

Encima de todo, se supo que con Daniel ya traía broncas cazadas porque andaba de “ojo alegre” y metiéndose en la relación de la exesposa del difunto. Aunque el acusado jura y perjura que él no los mató y que sólo los enterró para hacerles el favor, la justicia ya lo tiene bien acorralado y difícilmente se va a escapar de una buena temporada tras las rejas.

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