Dos jóvenes murieron en los ya conocidos “Miércoles de arrancones” y ahora crecen las dudas sobre la vigilancia en la carretera Mérida–Progreso, mare
Uay sobrinos, después de la tragedia ocurrida en la carretera Mérida–Progreso, donde dos jóvenes perdieron la vida durante los llamados “Miércoles de arrancones”, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) confirmó algo que muchos ya sospechaban: sí existían reportes ciudadanos sobre estas carreras clandestinas.
La dependencia informó que el número de emergencias 9-1-1 había recibido llamadas relacionadas con conductas de riesgo al volante y exceso de velocidad en esa vía, donde desde hace tiempo grupos de automovilistas se reúnen cada miércoles por la noche para hacer competencias ilegales.
Sin embargo, aunque la SSP aseguró que los reportes eran registrados, clasificados y canalizados, no detalló si existían operativos específicos para frenar las carreras clandestinas que, según publicaciones en redes sociales, se organizaban de forma prácticamente abierta.
Los arrancones ya eran conocidos
Desde hace meses, videos en TikTok, Facebook e Instagram mostraban cómo decenas de personas se reunían cerca de una gasolinera a la altura de Xcanatún para presenciar acelerones y competencias a alta velocidad sobre la Mérida–Progreso. Muchos sobrinos incluso comentaban que ya era “costumbre” ver estas reuniones cada miércoles por la noche.
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La tragedia ocurrió apenas esta semana, cuando dos vehículos se impactaron violentamente y uno terminó envuelto en llamas. El accidente dejó al menos dos personas fallecidas y volvió a poner sobre la mesa el tema de los arrancones clandestinos en Yucatán.
Experto cuestiona vigilancia y coordinación
Tras el accidente, el ingeniero y auditor vial René Flores Ayora señaló que el problema no solamente es el exceso de velocidad, sino también la falta de inteligencia operativa y coordinación entre autoridades estatales y federales.
Según explicó, las carreras clandestinas muchas veces se anuncian públicamente en redes sociales, por lo que considera que sí podrían prevenirse mediante monitoreo e investigación digital. “Las redes sociales son un recurso clave; muchas de estas carreras se anuncian públicamente, pero no se actúa”, advirtió.
También cuestionó quién debe intervenir realmente en esa carretera, ya que la vía Mérida–Progreso tiene tramos bajo jurisdicción estatal y federal. “Se están lanzando la pelotita”, comentó el especialista, al señalar que tanto Guardia Nacional como SSP deberían coordinarse mejor para evitar vacíos de vigilancia.
Correr a 160 km/h no es un juego
Flores Ayora también explicó los riesgos físicos y mecánicos que existen durante este tipo de competencias ilegales. El experto señaló que los vehículos normales no están diseñados para soportar fuerzas extremas a velocidades de más de 160 kilómetros por hora, como sí ocurre en autos de carreras profesionales.


Incluso explicó que un impacto a esa velocidad puede ser comparable con caer desde varios pisos de altura debido a las fuerzas G que recibe el cuerpo humano. Además, recordó que el tiempo de reacción de un conductor suele ser de apenas medio segundo a un segundo, y que factores como pavimento mojado, llantas desgastadas o fallas mecánicas aumentan brutalmente la distancia de frenado.
Ni las bolsas de aire garantizan salvarse
Otro punto que llamó la atención fue la explicación sobre por qué en accidentes tan violentos incluso los sistemas de seguridad pueden fallar.
El especialista explicó que las bolsas de aire dependen del tipo de impacto, la velocidad y la posición del choque, por lo que en ciertos casos no llegan a activarse correctamente.
También mencionó que algunos vehículos podrían presentar fallas en sensores, cableado o software, algo que complica todavía más las posibilidades de sobrevivir en un choque de alta velocidad.
Piden campañas y medidas urgentes
Ante esta situación, expertos consideran urgente implementar campañas de educación vial dirigidas principalmente a jóvenes, así como estrategias de ingeniería vial para desincentivar las carreras clandestinas.
Entre las propuestas mencionadas están las llamadas “chicanas”, curvas en forma de “S” diseñadas para reducir velocidad en rectas largas, similares a las usadas en algunos tramos hacia Dzibilchaltún.
Mientras tanto, muchos ciudadanos siguen preguntándose cuántas tragedias más tendrán que ocurrir para que los famosos arrancones de los miércoles finalmente sean frenados.

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