Tras soltar la verdad y y llevar el caso de su madre ante la prensa nacional, Abril C. ahora sufre acoso por parte de los empleados, así como en redes sociales
¡Qué onda, mis sobrinos de Al Chile! Hoy les traemos la continuación de un caso que de verdad da un montón de coraje y que les empezamos a contar en una nota anterior sobre las serias deficiencias que arrastra el nuevo Hospital Agustín O’Horán. Resulta que este centro médico, ese que inauguraron con bombos y platillos hace apenas tres semanas en el sur de Mérida, volvió a encender las alarmas de la impotencia.
Te puede interesar: Evidencian serias deficiencias y falta de personal en el nuevo Hospital Agustín O’Horán
Todo esto creció porque una valiente mujer, de nombre Abril C. R., se cansó de ver cómo la burocracia consumía la salud de su madre y decidió soltar toda la sopa en una transmisión de radio y televisión de alcance nacional con la conocida periodista Azucena Uresti.
Pero lo peor no es sólo que el hospital esté fallando por dentro, sino que después de todo el escándalo mediático, a la pobre ciudadana le empezaron a llover advertencias muy feas y, al mismo tiempo, promesas de esas que rara vez se cumplen.
Apenas se transmitió la entrevista y todo México se enteró de las deficiencias del hospital que tenemos aquí en Yucatán, las cosas cambiaron de golpe.
Mágicamente aparecieron los doctores que tanto hacían falta y ese mismo miércoles por la mañana le amputaron la extremidad a la paciente. Ante este repentino cambio, Abril se preguntó con mucha razón y de forma directa: “¿No que no se podía? ¿No que no había un médico especialista en esa área?”. Está claro que el personal sí estaba, pero se estaban haciendo de la vista gorda hasta que les quemó la presión de los medios.
Pero el cuento no acaba ahí, porque la reacción del personal estuvo muy lejos de ser profesional. En plática con el Diario de Yucatán, Abril relató que el jefe de enfermería del nuevo O’Horán, un tipo al que identificó como Andreé Puerto, se le plantó enfrente de forma muy prepotente para amedrentarla.
El sujeto la acusó directamente de estar videograbando dentro del edificio, reclamándole que eso estaba estrictamente prohibido porque los demás pacientes supuestamente se estaban quejando. Abril lo puso en su lugar de inmediato y aclaró que a la única persona que había grabado era a su propia madre, esto con el único fin de tener una secuencia gráfica y pruebas contundentes de cómo la herida iba empeorando por la mala atención que recibía a diario.
El enfermero, de forma muy molesta, le advirtió que la próxima vez le mandaría a las autoridades pertinentes para que tomaran medidas severas en su contra.
Por si fuera poco el susto de las advertencias, vino la otra cara de la moneda. Mientras la señora María todavía estaba en la cama de recuperación, muy mareada por los efectos de la anestesia de la cirugía, se apareció de la nada el mero mero director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, acompañado por la directora del hospital, María Teresa Zapata Villalobos.
Dice Abril que el funcionario federal llegó de lo más sonriente a prometerle “las perlas de la Virgen”, ofreciéndole una pensión para su mamá y apoyos económicos para ella, asegurándole que todo estaría de maravilla de ahora en adelante. Curiosamente, de esa visita tan importante no hubo ningún reporte oficial en los canales del gobierno, todo se manejó de manera interna.
Para colmo de males, gente del mismo hospital se le acercó después para lavarse las manos y echarle la culpa a ella. Le dijeron que ahí nunca hubo negligencia y que la amputación no se hizo antes porque ella misma no había querido firmar los papeles de autorización a tiempo.
“Me están echando la culpa cuando la amputación fue lo que exigí desde un principio”, dijo Abril muy molesta, explicando que ya lo había hablado con una doctora de apellido Ríos pero que nadie en el piso movía un solo dedo para ayudarlas.
La cosa se puso todavía más difícil porque en las redes sociales también la están hostigando feamente. Abril tuvo que restringir sus cuentas personales porque le están llegando mensajes donde le advierten que está muy mal por ir en contra del gobierno y que “las autoridades la van a aplastar”.
Ella dejó bien claro que no pertenece a ningún partido político, que esto no es por el PRI ni por el PAN, sino por la tremenda falta de un servicio digno.
Finalizó diciendo que hace un año su mamá estuvo seis meses internada en el viejo O’Horán y que ya conoce las deficiencias del sistema, pero que esta vez rebasaron todos los límites aceptables. “Si a mí o a mi mamá nos llega a pasar algo malo, hago totalmente responsables a las autoridades”, sentenció la afectada. ¡Qué lamentable situación!
Síguenos en nuestro canal de Whats


