Plaza Grande revela tensiones en Morena Yucatán: respaldos que pesan, reacomodos de poder y disputas por candidaturas comienzan a marcar el rumbo político.
Firma que pesa
En varios estados gobernados por Morena, incluido Yucatán, ya empezó a sentirse el nerviosismo por el golpe que le cayó a la marca guinda tras las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otras nueve personas por temas de drogas y armas. El asunto no se quedó en lo judicial, porque casi de inmediato empezó a circular a nivel nacional —y con ayuda de influencers como Chumel Torres— un pase de lista bastante incómodo: el documento donde varios políticos salieron a respaldar al sinaloense.
Y ahí es donde la cosa se puso sabrosa. Porque lo que en su momento fue visto como un acto de disciplina partidista, hoy ya lo leen distinto: como una lista de quién se alineó sin chistar. Los politólogos de café ya dicen que ese papel dejó de ser simbólico y se convirtió en una especie de factura política a futuro. Dicho en corto: el que firmó, se anotó solito.
Ese respaldo se dio en agosto de 2024, y ahora cobra otro sentido. Porque no solo fue arropar a Rocha Moya, sino subirse a una narrativa que, si se enreda en tribunales o en medios, se vuelve compartida. Para bien… o para mal.
En ese listado aparece el nombre de Joaquín Díaz Mena, que en ese entonces era gobernador electo. Y dentro de Morena no pasó desapercibido. Más bien, lo interpretaron como una señal clara de que estaba totalmente alineado con el centro, con la dirigencia de Mario Delgado y con ese bloque de gobernadores que hoy hacen de muro político ante cualquier golpe externo.
Pero como siempre, hay letra chiquita. El caso Rocha ya escaló a otro nivel: tribunales, prensa internacional y opinión pública. Y eso significa que los que firmaron podrían ser llamados otra vez, pero ahora no solo para estampar su nombre, sino para salir a defender con todo: posicionamientos, giras, declaraciones coordinadas… lo que se necesite.
Porque, según cuentan desde Palacio Nacional, la lógica es sencilla y sin rodeos: “el que respalda, respalda completo”. Y eso incluye también cargar con el desgaste si el tema se pone más turbio.
Así que lo que hace unos meses parecía un gesto de unidad partidista, hoy ya se convirtió en una prueba de fuego para varios gobernadores. Sobre todo para los que, como Huacho, ya van caminando sus primeros años de gestión y empiezan a medir el costo de cada movimiento.
En Morena la marca sigue pesando, sí… pero también compromete. Y cuando el viento cambia, no todos quieren quedarse amarrados al mismo barco.
Nueva madrina
En pleno ruido por el caso Rocha Moya, hay otro movimiento que en Yucatán ya están viendo con lupa: la salida de Ariadna Montiel de Bienestar y su inminente llegada a la dirigencia nacional de Morena.
Porque aunque con la Presidencia la cosa no se siente tan cercana para Huacho Díaz —dicen que hasta lo han dejado fuera de jugadas importantes y visitas relámpago—, con Ariadna la historia es otra muy distinta.
Y es que no es cualquier relación. Cuando Huacho estaba en la delegación de Bienestar en Yucatán, ella era su jefa directa. Y ese vínculo no se enfrió, al contrario… se ha mantenido con los años.
Prueba de eso, cuentan, es que la futura líder morenista se dejó ver en el cumpleaños “retro” del gobernador en 2025, de esos que le gustan allá por San Felipe. O sea, no es relación de oficina nada más.
Pero el chisme se pone mejor: también se dice que Ariadna metió mano para bajar la tensión entre Huacho y Rogerio Castro, que traían pleito casado cuando este último estaba en Bienestar. Tan así, que después de la intervención empezaron a aparecer juntos en eventos, como si nada hubiera pasado.
Así que mientras en Palacio Nacional Huacho puede pasar medio desapercibido, en el partido la cosa pinta distinto. Con Ariadna al frente de Morena, todo indica que tendrá quien le abra la puerta… y hasta le guarde lugar en la mesa.
Distrito en pleito
La pelea por el Distrito 3 federal ya se puso buena dentro de Morena, y no precisamente en silencio. Entre los morenistas de hueso colorado ya se comenta que el ambiente anda calientito… y apenas va empezando.
Por un lado traen a Ermilo “Milo” Barrera bien movido y visible, paseándolo con recursos del gobierno del Estado en la Semana de Yucatán en México, como quien no quiere la cosa pero sí quiere que lo vean.
Y por el otro, a Óscar Brito Zapata ya lo andan empujando, pero para Mérida, lo que no cayó nada bien porque empezó a mover el tablero interno.
El detalle es que en medio de ese jaloneo quedó Clara Rosales Montiel, que ya se había apuntado para ese mismo Distrito 3… y ahora resulta que todo indica que esa posición ya tiene dueño adelantado.
Y no es cualquier distrito: es la joyita de Morena, su plaza fuerte. Ahí, el que se queda con la candidatura prácticamente amarra la diputación por mayoría… y de paso se empieza a perfilar para lo que venga en 2030.
Se destapó solito
La Semana de Yucatán en México ya ni disimula… de promoción turística pasó a pasarela política, y el que lo dejó clarito fue Samuel Lizama.
El diputado local salió el miércoles, bien campante, a decir que anda en buen lugar en las encuestas internas para la candidatura de la 4T por la alcaldía de Mérida. Así, sin tantita pena.
Y no solo eso, también presumió que ya se echó recorrido por 50 colonias de la capital, como quien ya trae campaña adelantada, aunque todavía no digan oficialmente nada.
Para rematar, aseguró que tampoco va a faltar al evento en el Palacio de los Deportes en la CDMX, donde se supone que es pura promoción yucateca… pero cada vez parece más vitrina para los que quieren hueso.
Tianguis y papayas
En la grilla local ya traen nuevo entretenimiento, porque algunos movimientos “sociales” están dando más risa que aplausos. Y los protagonistas del chacoteo son un funcionario estatal y un diputado que andan muy activos… pero no precisamente discretos.
El primero es Raúl Osorio Alonzo, de la Beneficencia Pública, que ya ni esconde que quiere la candidatura de Morena para Mérida. Dicen que hasta su “cuarto de guerra” tiene armado, como si ya estuviera en plena campaña.
De pronto empezó a aparecer en tianguis de la ciudad, saludando, caminando y dejándose ver… pero ahí fue donde empezó la carrilla, porque varios aseguran que le está copiando la fórmula a Sergio Vadillo y su rollo de “Sociedad Valiente”.
Y el chisme agarró más vuelo cuando salió que el exconductor andaba buscando quién le patrocinara la estrategia… y lo más que consiguió fue que le regalaran papayas. Sí, papayas.
Para no dejar dudas, el propio Osorio subió video bajando la fruta de un camión, como si fuera gran evento. Y pues ahí fue donde el chacoteo se soltó con todo.
Pero no fue el único. El diputado Daniel González Quintal, “El turco”, también se subió al tren y ahora anda recorriendo tianguis, aunque muchos dicen que llegó tarde, porque esos espacios ya los tenía caminados Vadillo desde antes.
Y justo sobre Vadillo hay más curiosidad que certezas. Él insiste en que lo suyo es puro trabajo social, pero en corto nadie se la compra completa. Más bien lo ven como alguien que ya está moviendo piezas rumbo a 2027… aunque todavía no diga para dónde va.
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