Cuatro parientes sin corazón tenían encerrados a los chamaquitos como cochinos de patio en un cuarto todo apretado; no sabían ni hablar ni escribir
¡Ay, mare, qué cosa tan más fea se anda escuchando en el norte! Resulta que en una zona bien rural de Ohio, la policía pegó un susto de aquellos al rescatar a más de doce huerfanitos que vivían peor que perritos callejeros en una casa toda desbaratada. Los pobres chamaquitos pasaron casi cuatro años arrumbados en un cuartito bien canijo, de apenas tres por tres metros, donde apenas y podían respirar por el tremendo hacinamiento.
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El sheriff del condado de Vinton, un tal Ryan Cain, se quedó con horrorizado al entrar a la vivienda, pues aquello estaba repleto de puro desecho humano, una cochinada total que apestaba a kilómetros. El jefe policiaco dijo, bien enchilado en una rueda de prensa, que hasta los animales de los ranchos viven más limpios y mejor cuidados que estos pobres de la patria.
Los culpables de esta tremenda maldad son cuatro tipejos de una misma familia: Gary Siders Jr., Gary Siders Sr., Christina Siders y Elizabeth Siders. A estos sinvergüenzas ya los amarraron y les trabaron una fianza de 300,000 dólares en efectivo a cada uno para que no salgan a la calle a buscar a los menores, a quienes tienen prohibido verles la cara o hablarles.
Los chiquitines, que van desde un tierno bebé de año y medio hasta un muchachón de 18 años, quedaron bien amolados de su cabecita y su cuerpo. De tanto estar encerrados como pollos de patio, muchos ya ni hablar saben y el más grandecito no puede ni escribir su propio nombre, ¡imagínate el grado de abandono!
Ninguno iba a la escuela, sólo estaban ahí refundidos. Las autoridades de Ohio ya investigan a fondo este caso que le ha revuelto el estómago a medio mundo. ¡Qué poca de veras con esta gente tan malvada!


