El muchacho de apenas 22 años no aguantó ver a su colega abrazando a su crush del trabajo, así que lo persiguió en su nave hasta embestir su moto y quitarle la vida
¡A su macha, sobrino! Hay gente a la que verdaderamente se le sube el agua al tinaco y pierde la cabeza por puro cuento. En Issaquah, Washington, un chamaco llamado Tyler Sorensen, de apenas 22 años, armó una desgracia tremenda por puros celos infundados. Todo ocurrió en el estacionamiento de un famoso supermercado Costco donde ambos trabajaban.
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Resulta que el tal Tyler vio a su compañero Jonathan Langdon, de 20 años, dándole un abrazo a una de las trabajadoras del lugar. Ese simple gesto bastó para que al acusado se le hirviera la sangre y le diera un ataque de coraje insoportable, asegurando que la muchacha era su exnovia. Sin embargo, la propia joven desmintió tajantemente esa mentira a las autoridades, aclarando que ni fueron novios ni nada, y que él solo se andaba haciendo ideas raras en la cabeza.
El berrinche no se quedó en un simple enojo de momento. Luego de ver el famoso abrazo, el tipo se puso a mandar mensajes de texto a sus cuates diciendo que andaba hirviendo de rabia. Esperó pacientemente unos diez minutos en su vehículo hasta que vio salir a Jonathan en su motocicleta.
Sin pensarlo dos veces, lo fue siguiendo pegadito por varias calles hasta que aceleró, cambió de carril y le aventó el carro encima con toda la intención de amolarlo. Por el golpazo tan seco, el pobre muchacho salió volando directo contra un poste y falleció instantáneamente en el mero lugar de los hechos.
Lo más ruin de la historia es que el sospechoso ni siquiera se bajó a prestarle auxilio al pobre guiador. Continuó manejando unos metros y solo se detuvo un momento para revisar si su propio vehículo todavía podía andar bien. Aunque luego les dijo a los policías que solo quería darle un susto a su compañero y que cometió una estupidez impulsiva, el acto ya estaba consumado y no había marcha atrás para reparar semejante barbaridad.
Ahora el sujeto ya duerme en la cárcel enfrentando cargos por asesinato en segundo grado. Aunque se declaró no culpable ante el juez, le pusieron una fianza altísima de dos millones de dólares y tiene estrictamente prohibido acercarse a la familia de la víctima. ¡Vaya tragedia tan gorda por no saber controlar los corajes!


