historia de cupido
Amor y amistad

Hoy es día de San Valentín, y aquí te tenemos la historia de cupido, pues seguro que hoy andarás dejando que te fleche

Cupido; es uno de los símbolos de San Valentín, se trata de un niño con alas, un angelito que va armado con un arco y flechas con las que disparar a los dioses y a los humanos, provocando que se enamoren profundamente. En ocasiones lleva también los ojos vendados, para mostrar que el amor es ciego, aquí te contamos la historia de cupido.

En la antigua Grecia cupido era conocido como Eros; el hijo joven de Afrodita la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Para los romanos cupido es el dios del amor hijo de Venus y de Marte, dios de la guerra.

La historia

Érase una vez un rey y una reina que tenían tres hijas, de las cuales la menor, llamada Psique, era la más inteligente y bella.

Tantas eran sus virtudes; que despertó los celos de Venus, la diosa del amor y la belleza, quien decidió mandar a su hijo Cupido a herirla con una de sus flechas; para que se enamorara del peor monstruo de la tierra.

Cuando se disponía a cumplir la orde; Cupido se pinchó accidentalmente con una de sus flechas y al instante quedó perdidamente enamorado de Psique.

Tan grande era su pasión que decidió pedir ayuda a Apolo, el dios de la luz y la verdad, para ganar su amor; quien hizo desaparecer de inmediato a todos los demás pretendientes.

El rey, intrigado por esta situación; también pidió consejo al dios Apolo, quien le recomendó que la llevara a la cumbre de una montaña para que un dios la desposara.

Como no era bueno contrariar a los dioses, a pesar del dolor por tener que separarse de su hija; los padres cumplieron con su mandato.

Cuando Psique se quedó sola, lloró desconsoladamente hasta quedarse dormida. Cuando despertó, se encontró recostada sobre una alfombra de hierba fresca, en el jardín de un magnífico palacio. Escuchando una voz que le decía que ese palacio era suyo y que podía disponer; de todo lo que había.

Sin saberlo se había convertido en la amada esposa de Cupido, quien sólo la visitaría por las noches, para que Psique jamás pudiera ver su rostro, porque deseaba ser querido como un hombre y no como un dios.

Si alguna vez su curiosidad la vencía, ambos se separarían para siempre, porque donde hay amor no debe existir la desconfianza.

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Pero como Psique se aburría durante el día, quiso que vinieran sus hermanas a visitarla, deseo que su esposo le concedió; aún sospechando que no sería una feliz decisión.

Los malos se unieron

Al ver la felicidad y la opulencia en que vivía Psique, se apoderó de ellas la envidia y decidieron urdir un plan para arruinarle la vida.

Apelando al hecho que Psique nunca había visto a su marido, sus hermanas le llenaron la cabeza de dudas y recelos; forzándola a descubrir su rostro mientras dormía y a llevar un cuchillo por las dudas.

Fue así como una noche Psique se atrevió a iluminar su semblante con una lámpara, quedando maravillada por la gracia y belleza de Cupido, que al ver la luz se despertó; decidiendo marcharse, por no haberse respetado su condición.

En su desesperación, Psique pidió ayuda a los dioses, quienes le dijeron que tendría que pedirle perdón a Venus, la madre de Cupido, a quien sin saberlo había ofendido.

Venus la despreció, sin embargo le dio una oportunidad; tendría que pasar tres duras pruebas; que eran más que imposibles de realizar, pero que Psique logró cumplir con la ayuda de la naturaleza; que la quiso ayudar.

Venus la acusó de hechicera; y deseando vencerla, la sometió a una última prueba aún más difícil. Debería bajar al Averno y llenar un cofre con una parte de la belleza de Proserpina, deidad de vida; muerte y resurrección y base de un mito de la primavera.

Sabiendo que eso era más que imposible, Psique decidió suicidarse arrojándose desde lo alto de una torre. Pero antes de caer al vacío escuchó una voz que le prometió guiarla durante su travesía; pero con la condición que una vez que se llenara el cofre con la belleza de Proserpina; no debería abrirlo jamás.

Psique hizo todo lo que le aconsejó la extraña voz, pero un deseo vehemente de curiosidad la obligó a abrir el cofre.

Cuando la caja se abrió, un sueño mortal la invadió y se desplomó sobre el camino; como fulminada por un rayo.

Cupido, que la había estado buscando; la encontró, pudo volver a encerrar el sueño en el cofre y después la despertó con un beso.

La alzó con suavidad y levantó vuelo llevándola con él hasta el monte del Olimpo, donde Júpiter; dios del firmamento los unió oficialmente en matrimonio para siempre.

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